Florencia Bohtlingk

A Florencia Bohtlingk le llevó años entender el monte misionero. Esa maraña vegetal le parecía arte abstracto. Al principio sólo veía una pared verde, imposible de penetrar ni siquiera con la mirada. Presentía un espacio escrupulosamente ocupado por musgos,helechos, cañas tacuaras, orquídeas como cascadas, palmeras pindó, guatambú, Peteribí, Lapachos. Adivinaba la yarará inquietante y el yaguareté en extinción.

 

El tiempo le fue dejando acercarse a la humedad de los arroyos y al ruido de las aves,insectos y monos carayá.Descubrió las formas del guaymbé intrincado,recorrió los laberintos de begonias y conoció la aprente simplicidad de los helechos chachis grandes como arboles.

 

Modelos vivos,bocetos a lápiz,telas enormes colgadas en le galería de su casa de madera,así entra la artista en esa inmensidad vegetal concentrada en un diálogo íntimo con el monte misionero y la tierra colorada.Los paisanos lo hacen mascando tabaco y a puro machete afilado.

 

Sofía Pomar,2008

Publicado en “Actitud Argentina”

 

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