Florencia Bohtlingk

Diario Perfil

Domingo 31 de Enero de 2010.

 

Fragmentos de un Paraíso de formas y colores

 

Nacida en Buenos Aires en 1966 y formada en la escuela Prilidiano Pueyrredón,Florencia Bohtlingk presenta en esta muestra sus últimas pinturas bajo el título “veinte años junto a ellas”.

 

Selva,vegetación salvaje y paisajes que se tocan con la abstracción y que al mismo tiempo coquetean con el realismo e invitan a pensar en algún misterio escondido. Hasta el 28 de Febrero en el hotal Vitrum.

 

La selva misionera es el tema sobre el que Florencia Bohtlingk eligió posar su mirada. Obsesivamente al cuidado del detalle, la artista propone una travesía sensorial a través de las distintas capas de una maraña de tonos verdes y formas de vegetación. Y, como una meticulosa tejedora que desenreda una madeja de lana, nos revela en sus pinturas los paisajes que se esconden detrás.  Como Matisse en sus jardines,como las selvas con animales salvajes de Henri Rousseau o como Georgia O´Keefe con sus flores, Bohtlingk aborda la naturaleza como un territorio pictórico. Un registro en el cual viene trabajando desde su serie inspirada en los campos bonaerenses.

 

Nacida en Buenos Aires en 1966, Bohtlingk presenta sus pinturas con el título “Veinte años junto a ellas” en la Galería Dabbah Torrejón ( que por estos días vacía las salas para colgar obra de trastienda por lo que la muestra continuará en la sala del hotel boutique Vitrum hasta fines de Febrero).

 

Vale la pena verlas de cerca,detenerse y darse el tiempo para dejarse llevar, sentir la humedad que emanan las pinturas y hasta escuchar el ruido de las aguas que corren cercanas y el suave aleteo de los insectos. Y,como voyeurs, descubrir la presencia de los pájaros que en algunas obras aparecen posados sobre una rama. Paisajes que se tocan con la abstracción y que al mismo tiempo son realistas y que invitan a pensar en algún misterio escondido.

 

Los lienzos que componen la muestra parecen pequeños fragmentos de un gran paraíso de formas y colores. En ellos aparecen distintas escenas de la vida natural: un palo borracho abrazado por lianas, monos y yaguaretés a la espera de algo que parece a punto de acontecer.

 

Como complemento de un dibujo cuidadoso y realista, la energía del color ocupa un rol preponderante. Los tonos de la paleta de Bohtlingk parecen querer asomarse afuera del lienzo, se vuelven fluo, alucinógenos y convierten cada obra en una especie de mandala. Son infinitas capas superpuestas, cálidas e hipnóticas, que parecen hechas con la savia de las propias plantas.

 

“¿De dónde vienen los colores tan brillantes? ¿Será que son fórmulas de la tierra , que sólo a nuestra pintora , a modo de brujo ,le son develadas para que nos las entregue a través de su pintura encantada?” escribió la curadora Cecilia Biagini, desde Nueva York para el catálogo de la muestra.

 

Mercedes Urquiza

 

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